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Etelberto Cruz Loeza.
EL PODER TIENE QUE SERVIR PARA TRANSFORMAR Y AYUDAR Y QUIEN HA VIVIDO TANTOS AÑOS DE HAMBRE DE PODER, A LO MEJOR NO LO ENTIENDE. EL PODER SIRVE EN LA MEDIDA EN QUE UNO BUSQUE LA UNIDAD, ENTIENDA QUE HAY MUCHOS PUNTOS DE VISTA, EN QUE UNO PUEDA HACER UN BUEN DIAGNÓSTICO DE LA REALIDAD DE LOS TEMAS Y LOS RETOS QUE TENEMOS QUE SUPERAR, Y PUEDA UNO ENCONTRAR Y DESARROLLAR UNA SOLUCIÓN PARA CADA UNO DE ESOS RETOS. JOSÉ ANTONIO MEADE. ENTREVISTA CON JOAQUÍN LÓPEZ DÓRIGA. MILENIO-291117
Rescato el último párrafo de mi colaboración anterior: 8°.- Así que el presidente de la República y Primer Priista de México, ante el desprestigio de los partidos políticos, la malísima imagen de los gobernadores priístas – muchos de ellos en cárceles y/o sujetos a procesos -, se decidió por un miembro de su gabinete con perfil de humilde, honesto, trabajador, responsable, con conocimientos académicos y experiencia en finanzas, relaciones internacionales, energía y desarrollo social y que, pragmáticamente, le ofrecía muchas probabilidades y posibilidades de triunfar irrecusable e inobjetablemente…puro pragmatismo puro. Lo que importa es el fin, no los medios…


Y que, curiosamente, no es priista y aunque de familia esté vinculado con los grupos de poder y en el poder – panistas y priistas -, no es militante priista y jamás ha ganado un proceso electoral ni para jefe de manzana, ni de regidor, ni de presidente municipal, ni de diputado local, ni de diputado federal, menos para Senador de la República o para gobernador.
Está repitiendo el modelo de candidato priista a la presidencia de la República de Miguel de la Madrid, de Carlos Salinas de Gortari y de Ernesto Zedillo Ponce de León: puro tecnócrata, respaldado en sus elevados estudios académicos de posgrado en materias de altas finanzas, relaciones internacionales, política y administración y en las Estructuras técnico-administrativas-directivas del Banco de México y de la secretaría de Hacienda.
Todos ellos, empezando por Miguel de la Madrid, detuvieron el proceso de cambio de la sociedad nacional generado por las instituciones de la Revolución Mexicana, desprestigiaron el llamado Nacionalismo Mexicano – lo identificaron con populismo y demagogia -, le atribuyeron todos nuestros males de ese momento, lo categorizaron como favorecedor de corruptelas, impunidad y lo calificaron como adiposo, caro y lento y cambiaron la función del Estado: (Con estas palabras): Le dieron en la madre al sistema político Mexicano y cambiamos hacia el Neo liberalismo ¿? Sin saber qué ¡”#$%&/()=?¡ era eso, únicamente porque empezaba a estar de moda en los 10 países más ricos del mundo y nos doraron e hicieron tragar la píldora de la globalización y que con ella, casada con el neoliberalismo, nos iría mejor que con el antiguo modelo de economía, nacionalista, popular: ya no sería el motor de la sociedad nacional, se convertiría en testigo, vigilante y evaluador de las leyes del mercado y, dijeron, nos iría mejor. Incluso Carlos Salinas de Gortari nos ofreció entrar de lleno al Primer Mundo. Curiosamente nadie, desde José López Portillo para acá, no se consultó y solicitó nuestra opinión para cambiar. Se aplicó un silencioso e incruento proceso de cambio. Y aquí estamos sufriendo ¿o disfrutando?, las crisis de los movimientos sociales inconclusos y sin que los nuevos se consoliden. Somos los huérfanos e hijos de las crisis sociales.
Es indudable que hemos cambiado, pero también es muy posible que si nuestra sociedad hubiera continuado con su ritmo de cambio, transformación y evolución, estaríamos un poco mejor: hace poco más de una generación – 1982-1988 – convivíamos con los mismos problemas – pobreza, pero la miseria no era tan manifiesta; desempleo – no era con esos dígitos -; el poder adquisitivo del salario era mejor; la corrupción no se manifestaba en todas las capas de nuestra sociedad y la impunidad se contenía y eran contados los casos en los que funcionarios federales, estatales y municipales cogobernaban con la delincuencia – es más, no existían los narco-grupos de poder. Se les combatía -; la delincuencia era mucho menor, y la llamada delincuencia organizada estaba a años luz de nuestra sociedad y, una de nuestras características: se manifestaba muy aceptable administración de la justicia, de la autoridad y del gobierno y se sentía la eficiencia de la autoridad y del gobierno.
Ahora, gracias a que los tecnócratas están en el poder y no se han – o no los han – regresado a sus gabinetes de estudio, asesorías y de respaldos a los políticos, todo tenemos en condiciones negativas y lo peor, con pésima imagen, desprestigio y bajísima aceptación social.
El grupo en poder del poder Ejecutivo federal tomó la decisión de seleccionar a un candidato “ciudadano” y no militante y sí simpatizante del PRI y esta decisión es un cambio trascendental en la política partidista en el país y este cambio si no es sensible por el electorado nacional será determinante en el inmediato futuro de la sociedad nacional: podría significar una derrota, y muy dolorosa, para Enrique Peña Nieto: él recuperó-quitó el poder y él lo entregaría por una mala decisión de escenario más evaluados: antes de tiempo.
Si triunfa esta riesgosa decisión-selección-designación, ¿marcará una tendencia dentro del Partido revolucionario institucional, y en los restantes partidos políticos?
Como lo asenté en mi colaboración anterior, es una corriente en la política internacional llevar a candidatos “vestidos de ciudadanos, apartidistas” y uso la designación de Mikel Arriola como candidato del partido revolucionario institucional a la jefatura de gobierno del Distrito Federal, para ratificar mis afirmaciones-juicios: perfil de preparados en conocimientos técnicos de la administración, finanzas y política; sin mancha-tacha-tara alguna en la vida pública y con experiencia en la administración, contacto con los grupos nacionales e internacionales de, y en la administración y política, con perfil de honestos, sin evidente cola que les pisen.
Y éste es el perfil del político que el PRI está proponiendo para dos de los puestos de elección popular más importantes del país: presidencia de la República y jefatura de gobierno de la ciudad de México, asiento de los poderes de la Unión.
Ahora bien, ¿éste será el perfil que buscan, quieren, demandan los ciudadanos, la mayoría silenciosa que ya no quieren eso que se auto llaman políticos, de quienes están-estamos hasta la madre?
¿Éste perfil de político apolítico será el que demandan los nuevos tiempos de nuestra política que está en proceso y ellos son sus heraldos?
¿Éste tipo de perfil moverá la voluntad, la conciencia de la sociedad, de los electores, que están más allá del hartazgo de los gobiernos ineficientes, demagógicos, que gobiernan con los Medios, depredadores de la hacienda pública y rebosantes de impunidad y que lo han dicho-manifestado-mostrado, con su voto en contra, con su silencio-abstención? Ya no desean esas caras y esos nombres en las responsabilidades y representaciones populares públicas.
Ahora bien, está una arista: ¿Cómo se comportarán los líderes, los caudillos, los controladores los que muelen el atole en los estados, en los distritos, en los municipios, en los seccionales, en los grupos de poder, los caciques, los dueños territoriales de todas las fuerzas, de las corrientes del PRI con estas decisiones?
Obligada y necesariamente Meade Kuribreña – lo mismo Mikel Arriola – deberá tratar y actuar con y entre los priistas: ¡Los necesita! Pero, ¿a qué se comprometerá y hasta dónde? ¿Y les cumplirá?
Porque, en su caso, y en el caso de triunfar, al cumplirles – respetar sus cotos de poder – sería y será lo mismo: un gatopardismo: cambiar para seguir igual. ¿Qué sucederá?

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