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En algún momento de su vida como ex presidente de la República, violando algunas de las leyes no escritas de un libro sobre la política de los presidentes de la República mexicana – que nadie sabe en dónde está, ni… ¡nada! -, de no hablar sobre política, ni intervenir, por supuesto, el ex presidente Carlos Salinas de Gortari, en algún momento de efervescencia política inédita – hasta ese momento – que todo lo que sucedía era por la política. Y todo lo que está sucediendo en este momento, fuera de las acciones resultantes de las elecciones estatales pasadas, tiene esa razón sustantiva en su origen.

Viene lo anterior al caso por la expresión de Silvano Aureoles Conejo, manifestando su deseo de buscar convertirse en candidato a la presidencia de la República, abanderando o una alianza o una coalición de la llamada Izquierda, unida, en un frente amplio (¿?).

Este deseo y las palabras que lo singularizan, generaron dudas, reflexiones y hasta divisiones en el seno de lo que aun queda del PRD, nacionalmente, aunque aquí en este estado tan especial y suigéneris, todas las tormentas quedan en un vaso de agua.
Hagamos algunas reflexiones sobre esas palabras:

1° ¿Existía necesidad de decirlas? Realmente, NO. Le ganó la ansiedad.

2° ¿Son legales? Por supuesto, pero su legalidad no impide que sean atípicas y estén desfasadas de la realidad; fuera de congruencia.

3° ¿Tiene posibilidades Silvano de ser el candidato de ese organismo que muestre la voluntad de la Izquierda de ir “unida” a la contienda constitucional de 2018? Posibilidad, como posibilidad, es posible. Probabilidades, sumamente reducidas. Como popularmente se dice: le falta mucho, entre ellos estatura y muchos grados para ser carne.

4° En su caso – muy reducido –, ¿probabilidades de ganar? Aunque en política todo se puede y aun sin conocer a los precandidatos de todos los partidos políticos opuestos al suyo – lo que vaya a ser el suyo -, lo que, inicialmente, entre otras cualidades-requisitos – le faltó a Silvano Aureoles Conejo tiempo para crear una imagen y una personalidad de talla nacional, de eficiente, eficaz, estable y con estado de Derecho.

5° La fría e impersonal realidad muestra que lo llamado Izquierda – unidad o no o un frente amplio -, es tan pequeño, corto y tan superficial que su máxima estatura sería llegar al tobillo de Margarita Zavala o la planta del pie de Miguel Ángel Mancera. Ni Juan ramón de la Fuente, figura nacional, tuvo éxito, ni siquiera fue candidato…únicamente “sonó”.

6° Ese ente – la Izquierda unida –sería un organismo sin autonomía y con muy poca vida y una Cámara Húngara: todos se pelearían por el supuesto poder que ganarían.

Seguramente Silvano – el gobernador – reflexionó y trató de puntualizar y ¿corregir? Y Expresó en el desarrollo de una gira por Salvador Escalante: Tienen gobernador para rato; no se preocupen; cada vez traigo más gana de trabajar; estén tranquilos, tranquilas, hay que esperar los tiempos para tomar la mejor decisión; yo no me distraigo.

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