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Otra vez, la Madre Naturaleza, estornudó y su potencia de 7-2 grados en la escala de Richter, hizo temblar todo y a todos y destruyó una larga franja que derivó del Eje Volcánico Sur, tuvo su epicentro en una población del estado de Morelos y se expandió radialmente por la ciudad de México y fracturó varias colonias – Condesa, Tlalpan, principalmente y varias colonias de otras delegaciones y r4ecorrió los estados de Morelos, Puebla, Oaxaca y parte de Veracruz y a los demoledores efectos del sismo del pasado 7 del presente debemos sumar lo agregar los de este 19 de septiembre, a partir de las 13.14.

Esta manifestación de la Naturaleza agarró desprevenidos a todos: curiosamente, casi seis horas después de los actos recordatorios del sismo del 19 de septiembre de 1985, sin que la alarma sísmica diera una nota de aviso-preventiva, sucedió todo.

Hubo dos o tres informaciones para justificar el silencio de tal recurso tecnológico – que los censores están instalados en las costas y en las áreas de intensa actividad volcánica y que este movimiento se generó en el centro del territorio nacional y que… -¡Vaya usted a saber!, pero lo cierto es que existe ningún recurso tecnológico que avise con horas, minutos, segundos de anticipación la acción trepidatoria-oscilante de la tierra y sus capas tectónicas.

Si esta acción de la naturaleza fue terrible y deja un mal sabor de boca, fue muy satisfactorio ver y valorar la respuesta casi inmediata del pueblo, del pueblo organizado para las acciones de rescate y recuperación de cuerpos y la sólida, rápida y efectiva acción solidaria en el acopio de alimentos, agua y medicamentos, fundamentalmente, para atener tamaña contingencia.

Ahora, ya se han sumado las instituciones privadas – comerciales, industriales y de servicios, así como las grandes corporaciones deportivas, educativas e incluso los deportistas mexicanos en el extranjero se han sumado a la acción inmediata del pueblo.

Dentro de este grupo de acciones solidarias populares debe destacarse su matiz apolítico, sin camisetas partidistas, así como la acción inmediata de nuestras instituciones Federales y locales – de la ciudad de México, estado de Morelos, Oaxaca y Puebla – que encabezaron y dirigieron las acciones de rescate y cuantificación de daños, particularmente de la Marina y del Ejército nacionales.

Hasta el momento, se habla de más de 300 fallecidos, de más de 200 desaparecidos y de daños superiores a los 10 mil millones de dólares. Está por terminar las fases de rescate de sobrevivientes y cuerpos siniestrados y la de cuantificación y clasificación de daños materiales para tener una idea de la destrucción. Se dice que en esta semana se terminarán estas acciones para iniciar la fase de reconstrucción y reorientación de los presupuestos-recursos nacionales.

Es muy lamentable lo que sucedió y es muy doloroso, pero ya pasó y sobrevivimos como sociedad y como pueblo y es en el pueblo donde está la fortaleza que nos hace estar de pie y continuar caminando.

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