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Etelberto Cruz Loeza.
NO APRENDIERON QUE CUALQUIER DEMOCRACIA MEDIOCRE ES MENOS PELIGROSA QUE LA MEJOR DE LAS DICTADURAS QUE MASACRARON A MILES DE LATINOAMERICANOS A FINES DEL SIGLO PASADO…HOY NADA ES SAGRADO…NADA ES PRIVADO, NADA ESTÁ OCULTO…NO SE PUEDEN MANTENER ESQUELETOS EN EL CLÓSET…SUPONER QUE EN TODOS LOS DEMÁS VIVIMOS UNA NUEVA ETAPA DE LA HUMANIDAD, PERO QUE EN LA POLÍTICA EL TIEMPO DEBE DETENERSE, ES SIMPLEMENTE UN ERROR. MUJER, SEXUALIDAD, INTERNET Y POLÍTICA. JAIME DURÁN BARBA Y SANTIAGO NIETO. COLECCIÓN POLÍTICA Y DERECHOS. FONDO DE CULTURA ECONÓMICA.
Muy seguramente la forma, la técnica, el modo estructural, la configuración, de los mensajes, de las ideas, de las imágenes, de la publicidad y de la propaganda políticos ACTUALMENTE, sean muy diferentes, a lo que fueron ayer y en ese cercano, y lejano, pasados, pero lo que llaman política, es la misma, no ha cambiado, con todo y el derrumbe, desplome y/o no uso de las ideologías: la lucha, la puja por la prevalencia de los intereses – de grupo y/o los míos -.


Es muy posible que por la cotidianidad, ya no llama la atención, el hecho de que protagonistas de la vida política municipal, estatal, regional y hasta nacional se pasen de un partido a otro y a otro y hasta a uno más; ya es de sobra conocido. El pueblo lo calificó como “chaquetazo, chaquetero” y/o chapulines.
Y cotidianamente se difunde que Zutano renunció a tal partido político; que Mengano, entregó su carta de renuncia como militante de tal partido; que Perengano y varios más –diputados, senadores y funcionarios de X,Y, W,X partidos políticos – dejaron tal partido político y se afiliaron a éste otro porque “aquél extravió su rumbo, su ideología, sus documentos básicos, su praxis”…en fin.
Los clásicos le llaman traición; los puristas, deslealtad, los sentimentalistas-dogmáticos, infidelidad, infieles y, un poco, los humoristas de la política contemporánea, le llaman Juanitos.
Escuché a un reputado jurista afirmar que: técnicamente únicamente se habla de traición cuando se refiere a asuntos específicos de la patria.
Y me fui al Larousse y al diccionario de la Real Academia de la Lengua: TRAICIÓN f. Delito que se comete quebrantando la fidelidad que se debe guardar. Der. Delito que se comete contra la patria por los ciudadanos o contra la disciplina por los militares, sirviendo al enemigo. Alta t. La cometida contra la persona del soberano, o contra el honor.
Y para completar: Traidor, ra. Adj y s. Que comete traición.
Y esto no es nuevo.
Tal vez, hace unos diez años, vi la portada de un libro y su nombre me llamó la atención: Apología de la Traición. Me ofrecieron prestármelo. No fue posible. Posiblemente se cumplió el arcano aforismo popular sobre el préstamo de los libros.
Mas, reflexionando un poco sobre la traición, la infidelidad, la deslealtad, el chaquetazo, el chapulineo, en todo el mundo, en todo tiempo y en todo lugar ha sido una característica, un sello, una cualidad siempre presente en las luchas por el poder, por, y en, la política.
En todos los grupos, de todos los tiempos y de todos los lugares – en instituciones-organizaciones, en relaciones afectivas – que, también, son=es una relación de poder -, incluso, en la cultura, en, etc., etc. -, que accedieron al poder político, que tuvieron poder, que disputaron el poder y lucharon por el poder, se manifestó esta calidad moral, política, afectiva y hasta económica.
En todos los actos heroicos, en todos los grandes sacrificios, las acciones emblemáticas, la traición=infidelidad=deslealtad, ha estado presente y jugó su participación para que el resultado fuera el que conocemos.
Enunciamos: el juicio de Sócrates, la batalla de las Termópilas, todos los imperios y casas reinantes y nobles de occidente y oriente la actuación de Julio César, Antonio, Cleopatra, el actuar de los tlaxcaltecas – alianza con Hernán Cortés – contra los aztecas, las acciones más importantes de la conquista por los europeos de los territorios americanos, los atentados contra Hitler, la batalla contra los naturales (Apaches, Comanches, Arapahos, Seminoles, etc.) por el gobierno de los Estados Unidos contra, la lucha de la corona inglesa-gobierno de Inglaterra, contra el ERI, la de la República francesa contra OAS, el atentado en Chinameca contra Emiliano Zapata, la muerte de Francisco Villa, el golpe de Estado, las asonadas, pronunciamientos y detención y muerte de Vicente Guerrero, de Agustín de Iturbide, las detenciones y procesos de Miguel Hidalgo y José Ma. Morelos, las de Antonio López de Santa Ana, la del Coronel López, en el sitio de Querétaro y la aprehensión del archiduque Maximiliano de Habsburgo, las muertes generacionales en las casa reinantes de quienes significarían riesgos de disputa del poder – ahí está William Shakespeare con sus tragedias – la sangría priista que generó el Frente Democrático Nacional, la hemorragia en el PRD que posibilitó la creación del Movimiento de REgeneración Nacional, los diputados, los senadores que uffff…sería un cuento de nunca acabar citando hechos de traiciones-infidencias- deslealtades-infidelidades, etc., en todo el mundo civilizado, occidentalizado, oriental y americano.
¿Qué sería de la religión católica si no se hubiera dado la traición-infidencia-deslealtad de Judas? No se habrían cumplido las profecías ni se habría dado la aprehensión, martirio y crucifixión de Jesús, ni la resurrección, ni los evangelios, ni ¡uuff!… ¿Y la deslealtad de Eva? Sin ellas – Eva y su desobediencia al Señor – no habría sido todo lo que sucedió, vino y fue.
Podemos citar en otras religiones, pero ¿para qué? La traición-infidencias-deslealtades-infidelidades han estado presentes y fueron, y son, tan cotidianos. Ha sido el aditivo que facilitó o la evolución o la revolución o la transformación.
¿Qué habría sido y sería del arte sin las traiciones-infidelidades-deslealtades-infidencias?
¿Qué habrían sido-serían las relaciones familiares sin las traiciones-infidencias, -deslealtades-infidelidades de sus miembros?
¿Qué sería de la política – y los ejércitos y las guerras – sin las traiciones? Bueno, como no queriendo la cosa ahí están Nicolás Maquiavelo, con su Príncipe y Dante Alighieri, con sus condenados en los círculos del Infierno y la literatura, cine, teatro y ahora el internet y la comunicación instantánea guardan miles de acciones=argumentos sobre traiciones-infidelidades-infidencias-deslealtades.
Para muchos comentaristas, analistas, sociólogos, psiquiatras, investigadores, políticos, militantes, simpatizantes partidistas, y demás, esta cualidad humana es una falta de valores, de ética, de principios, de militancia, de ideología; para muy pocos es pragmatismo y utilitarismo puros, pero para Jaime Durán Barba y Santiago Neto, es signo=muestra de inteligencia y lo dicen así: lo efímero sustituye a lo perdurable. Se valora más a quien cambia su forma de pensar las veces que sean necesarias hasta tener éxito, que al que por ser consecuente con sus ideas es capaz de morir de hambre. Es más, si alguien toma esa actitud en estos años podría ser encerrado en una casa de enfermos mentales. Se admira más el triunfo en la vida que a la lealtad con las ideas.
Para todos ellos, lo más importante fue sobrevivir, y ganar para sobrevivir y disfrutar del éxito.
¿Nuestro mundo – el individual (micro) y el social (macro) – sería mejor, igual o peor sin las traiciones-infidencias-infidelidades-deslealtades?
Se dice que el hubiera es modo-tiempo pendejativo, pero si no hubiera sido como fue, ¿cómo habría sido, o sería?
Ahí está el detalle, chato.

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