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El pasado miércoles 6 del presente se inició, en la fábrica de San Pedro, en esta ciudad de Uruapan, el X Congreso Nacional del Sistema Producto , organizado por las asociaciones civiles, Comité Nacional del Sistema Producto Aguacate – CONASIPRO – y Conejo Nacional de Productores de Aguacate – CONAPA -. El evento continuó y se terminó el 7 del presente, jueves.

A este evento acudieron cerca de un mil congresistas, 80 expositores y conferencistas nacionales e internacionales ofrecieron 25 conferencias.

El sector aguacatero equivale, por sí solo al segundo lugar de ingresos agropecuarios para el estado de Michoacán y es el principal producto agrícola de exportación y genera más del 60% del PIB en la entidad; se estima que genera más de 700 mil empleos (¿?) directos, mediante la comercialización de las cosechas de 21 mil productores.

Actualmente la franja aguacatera ocupa 200 mil hectáreas y la exportación anual se estima en más de un millón de toneladas y tiene un valor de 35 mil millones de pesos al año.

Sin embargo, con todos los beneficios que trae, y que genera, el sistema producto aguacate, el aguacate, es muestra de una política pública comercial errada: es una paradoja, una contradicción, que siendo el principal producto agropecuario de exportación y el que genera más índices porcentuales del PIB del estado…sea el producto más caro.

Hace 20 años, esto era impensable, pero la exportación generó una reconversión de esta línea y se encareció el producto ¡en su tierra de producción!

Por otro ladeo, ¿Qué beneficios ha traído la producción y comercialización del aguacate para las poblaciones de la llamada franja de producción?

Ninguno, porque ni siquiera se paga una salario mínimo atractivo – se tienen trabajadores, pero por necesidad, no porque sea atractivo trabajar en ese sector – y, para colmo, sin prestaciones sociales – los pizcadores no están adscritos al IMSS – mucho menos sus familiares=beneficiarios – y, acaso, los impuestos federales por la exportación, a los municipios y al estado les deja cero ingresos. Y la federación se queda con los billetes verdes.

¡Cómo han cambiado las cosas!

En ese pasado que desean olvidar, la política pública comercial era primero satisfacer el mercado interior y, después, exportar. Ahora es al revés: primero exportar y al mercado interior, la pachanga y demasiado cara.

¿Algún día cambiará esta correlación asimétrica en contra del consumo=mercado interno?

¡Difícilmente!

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