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El Museo Metropolitano de Nueva York (Met) inaugura a partir de mañana una ambiciosa exposición con más de 300 objetos de lujo creados por culturas prehispánicas, que incluye 92 piezas elaboradas por artistas y artesanos del antiguo México.

Titulada Golden Kingdoms: Luxury and Legacy in the Ancient Americas (Reinos dorados: lujo y legados en la América antigua), la exposición reúne los últimos descubrimientos arqueológicos de 53 de los más importantes museos de 12 países de Latinoamérica y Europa, así como de Estados Unidos.

La muestra arroja luz sobre los incas, los aztecas y sus predecesores, así como sobre los vínculos entre estas civilizaciones y sobre el lugar que ocupan sus objetos de arte suntuario en la historia mundial.

Un total de 11 museos de México participaron para facilitar algunas de las piezas más majestuosas de una exposición que reúne no solo creaciones en metal, sino de materiales como el jade, las conchas de mar y las plumas, a menudo más preciadas que el oro.

Joanne Pillsbury, curadora de arte del Met para las antiguas civilizaciones de América, explicó que la exposición no hubiera sido posible hace apenas 30 años debido a la inclusión de nuevos descubrimientos e información arqueológica.

En la muestra queda bien establecido que muchos objetos suntuarios fueron utilizados por mujeres poderosas de las antiguas civilizaciones americanas, y en el caso de las más recientes creaciones se conoce incluso quién consignó la pieza, el nombre del artista y hasta qué persona la portó.

“Es la primera vez que hacemos una exposición de esta escala, porque generalmente las exhibiciones de arte precolombino son de una sola cultura o de un solo país moderno, y lo que nosotros queríamos hacer era enfocarnos en los hallazgos recientes”, afirmó Pillsbury.

La curadora señaló que la muestra intenta asimismo entender mejor los intercambios de tecnología entre las civilizaciones del pasado. En el caso de los incas el uso del oro comenzó dos mil años antes de Cristo, y su influencia se nota hasta creaciones aztecas del siglo XV.

“Hasta donde yo sé hay pocas exhibiciones que abarcan un territorio tan grande, y una época tan amplia. Comenzamos en el sur de los Andes y seguimos la ruta del oro, que termina en México”, aseveró Pillsbury.

La curadora añadió que los museos tienen pocas oportunidades de reunir arqueólogos para que intercambien ideas y para contrastar los trabajos que se realizan sobre un tema, independientemente de las fronteras actuales, que no tenían validez en el mundo antiguo.

“Este proyecto ofrece otra imagen de lo que era el pasado precolombino porque estas fronteras modernas son artificiales para los trabajos arqueológicos”, aseveró.

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