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A partir de piezas arqueológicas de cerámica, jade, obsidiana y hueso, Quintana Roo establece un diálogo entre los símbolos sacros de las culturas maya y mexica en las muestras Una ofrenda a Xochipilli. Entre luces canta y llega el sol y Sangre para los dioses. El sacfricio en la visión del os mayas y mexicas.

El Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) informó en un comunicado que ambas muestras son resultado de la colaboración entre el Museo Maya de Cancún, donde podrán visitarse las exhibiciones hasta el 26 de noviembre próximo, y el Museo del Templo Mayor.

En la inauguración el director general del INAH, Diego Prieto Hernández, destacó que las exposiciones contribuirán a superar los estereotipos que durante siglos han sido erróneamente impuestos a las culturas mesoamericanas desde la visión occidental del sacrificio ritual.

“Ya en Roma se tenía esta práctica, que no era sino una medida para realzar el poder de los césares mediante el sacrificio de hasta cinco mil personas y diez mil animales en apenas una semana de circo romano. En contraste, los pueblos mesoamericanos veían al sacrificio como una forma de halagar o apaciguar a los dioses, a través del cual se hacía posible la continuidad del mundo y del universo”, refirió el director general del INAH.

La muestra Sangre para los dioses reúne 80 piezas entre las que sobresalen máscaras, orejeras, collares, incensarios, braseros, piedras de sacrificio, navajillas, punzones, espinas de mantarraya, fémures, cráneos humanos y el Entierro 18 de la Zona Arqueológica de San Miguelito.

Esta exhibición está dividida en siete módulos temáticos y el guión curatorial fue desarrollado por Adriana Velázquez Morlet, encargada del despacho del Museo Maya de Cancún; Ximena Arellano Núñez, y los investigadores Enrique Terrones González, Antonio Reyes Solís y Allan Ortega Muñoz.

Por otro lado, la exposición Una ofrenda para Xochipilli se compone de 83 objetos hallados en la Ofrenda 78, descubierta por investigadores del Proyecto Templo Mayor en 1978. La muestra fue curada por las arqueólogas Patricia Ledesma Bouchan y Judith Alva Sánchez.

La ofrenda es una de las 170 que han sido encontradas en el Templo Mayor. Ledesma Bouchan comentó que su importancia radica en las réplicas en miniatura de instrumentos musicales, así como tres cuchillos de sacrificio de aproximadamente un metro de altura cada uno.

Una ofrenda para Xochipilli está dividida en cuatro subtemas: La ofrenda en el contexto mesoamericano, La lucha solar, El culto al dios Xochipilli-Macuilxóchitl y La protección del patrimonio cultural tangible e intangible. Será la primera vez que objetos arqueológicos de la cultura mexica son presentados en el Museo Maya de Cancún.

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