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Desde que comenzó el apocalipsis zombie, el sheriff Rick Grimes (Andrew Lincoln) y compañía han matado a decenas de caminantes a lo largo de las ocho temporadas que The Walking Dead lleva en antena. Para sorpresa de los fans de la serie de AMC, los protagonistas de la serie no están matando a los no-muertos de la manera adecuada, y todo tiene una base científica.

En The Walking Dead la forma más efectiva para acabar con los zombies es atacarles con un cuchillo en la cabeza, sin embargo, no es tan fácil llegar al cerebro de una persona y provocarle una muerte instantánea.

Kyle Hill, internauta encargado de la sección Because Sience del canal de YouTube Nerdist, ha explicado que el cráneo no se descompone al mismo ritmo que el resto de tejidos, por lo que los zombies tendrían los huesos de la cabeza muy similares a los de un humano vivo y es complicado perforar su calavera para así llegar a su cerebro.

Asimismo, tal como ha demostrado la ciencia, las personas pueden vivir con partes del cerebro dañadas, por lo que habría que atacar directamente el tronco cerebral, que se encuentra en la parte posterior del cuello y conecta el cerebro con el resto de nervios del cuerpo.

Al dañar esta parte desprotegida, los seres humanos pierden sus funciones motoras y quedan totalmente inmovilizados. Por esta razón, la manera más fácil de acabar con los caminantes sería atacarles por detrás o degollarles.

El próximo capítulo de The Walking Dead, titulado How It’s Gotta Be, se emitirá este domingo 10 de diciembre y mostrará cómo “cada historia y cada batalla de la primera mitad de temporada se unen”.

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