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El pasado mes de septiembre, el bitcoin tenía un valor virtual de 4 mil 319.61 dólares, esta semana escaló hasta los 15 mil dólares luego de su irrupción en el Mercado de Opciones de Chicago (CBOE).
Y de una vez anótelo, amigo lector, ante sus ojos se va gestando una peligrosa burbuja que tarde o temprano quedará en la historia de las transacciones mercantiles y opciones de ahorro/inversión como el gran timo de todos los tiempos.


Fundamentalmente me preocupan dos aspectos: 1) La cantidad de nuevos ahorradores incautos mayores de 60 años que asisten presurosos a invitaciones en cadena (desayunos o cafés informativos) con anuncios rimbombantes de expertos en la materia para explicar por qué “es el momento de entrar a invertir”.
Y 2) Los jóvenes de entre 18 a 25 años que creen que no hay más salida para hacerse “millonarios” de la noche a la mañana más que meterlo todo y mucho más lo que se pueda a las llamadas criptomonedas.
Se llama codicia o avaricia… una ambición desmedida por el sueño de vivir rodeados de lujos y excesos sin que la hucha del dinero conozca jamás su fin. El eterno súmmum del capitalismo.
Me viene a la memoria aquellos años de 1987, yo estudiaba en la Secundaria y a mi familia formada por dos profesionistas de clase media no cesaban de llegarle invitaciones para entrar a ahorrar y “beneficiarse” de las altas rentabilidades que la Bolsa Mexicana de Valores venía alcanzado de forma voraz.
Afortunadamente dijeron que no pero hubo tíos y primos que dijeron que sí secundando la histeria colectiva del momento: miles de familias sacaban su dinero de los ahorros tradicionales de depósitos y pagarés en las instituciones de crédito para comprar acciones a través de fondos de inversión que permitían por vez primera el acceso de cierta clase media a la renta variable.
No eras nadie sino presumías de tener un gestor en fondos con tu dinero invertido en un pull de acciones “porque la bolsa era infalible y sólo sabía subir y subir”.
Empero, un día de esos que quedan para los anales, llegó el crack o el crash: la BMV hizo cataplum el 19 de octubre de 1987 tras un desplome del 16.5 por ciento.
Supimos de mucha gente cercana afectada así como de vecinos y conocidos; era real no meras suposiciones ni ciencia ficción, montones de personas de carne y hueso vieron perder los ahorros de toda su vida, de hecho, hasta su patrimonio.
En esta euforia que va despertando el bitcoin a nuestro alrededor, en la medida que la moneda virtual conquista espacios y va siendo avalada por diversos países (ojo aunque no por organismos financieros internacionales) no puedo más que recomendarle, estimado lector, que asuma todo tipo de precauciones con las criptomonedas. ¡No se deje embaucar! Se trata de otra gran pirámide pero esta vez virtual, tenga presente que en la economía como en la aerostática todo lo que sube tiene que bajar.
A COLACIÓN
El bitcoin es una criptomoneda o moneda virtual surgida en 2009 (con valor de cero): desde su nacimiento, su utilización se ha ido extendiendo, provocando la creación de innumerables tipos. Las características y protocolos varían de unas a otras.
En este preciso momento nadie las regula, ni están reconocidas por la Reserva Federal, el Banco Central Europeo, el Fondo Monetario Internacional ni el Banco Mundial; llama poderosamente la atención que ha sido la Federación Rusa la primera en manifestarse abiertamente a favor de los bitcoins.
Además los millennials son los que más están metiéndose con el tema, de primera instancia lo asimilan como una forma de especulación virtual creyendo que se lucrarán por siempre.
Si bien el bitcoin es la más conocida y con mayor valor con respecto al dólar, existen otras criptomonedas surgidas posteriormente y que incorporan nuevos algoritmos y nuevas características, como es el caso del Ethereum que es la segunda criptomoneda con mayor capitalización después del bitcoin.
“Hay más de 800 criptodivisas pero las principales que se encuentran cotizando y en las que cualquier inversor puede invertir figuran el Bitcoin Cash, Ripple, Litecoin, NEM, Dash, IOTA, Monero, Ethereum Classic”.

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