Compartir
print
Hace unos días atrás asistí a la presentación del más reciente libro del periodista español Ignacio Camacho titulado “Cataluña, la herida de España”, Editorial Almuzara.
No podía ser más acertado en un momento en que es necesario poner el punto sobre de las íes, en una vorágine rupturista cocinada a fuego lento desde hace décadas.


Los independentistas llevan años inspirados en las ideas carlistas (tesis del también escritor español Félix de Azúa) creyendo que son el pueblo elegido por Dios, en una especie de destino manifiesto para crear sus propias leyes, códigos, lenguas, usos y costumbres a fin de separarse lo más posible de todo aquello que tenga el más mínimo tufillo a España.
Como lo reveló Camacho durante su comparecencia como autor ante su público: los rupturistas llevaban años con una hoja de ruta bien trazada y planificada que muchas veces en Madrid desoyeron o desdeñaron creyendo que solo quedarían en una mera quimera.
Y no, no lo vieron tan es así que le dieron el control de su propia educación a los catalanes y ahora muchos de esos niños que aprendieron en las aulas a odiar a España, acudirán mañana jueves 21 de diciembre, a las elecciones en Cataluña para votar en pro de los grupos secesionistas.
Dicha generación tiene muy aprendida la lección de que España les roba, les explota, les quita los recursos fiscales y que muy seguramente fuera de ese grillete su amada Cataluña sería tan potencialmente boyante como la propia Alemania.
De ese tamaño les han vendido el adoctrinamiento a los catalanes en cuyas aulas se dan más horas lectivas en catalán que en inglés; desde hace meses he venido comentando el enorme problema, engorroso y nocivamente peligroso enquistado en la piel de España.
Para Camacho, el desafío secesionista es “ la más grave crisis de Estado en España desde el cuartelazo militar del 23 de febrero de 1981, no puede entenderse sólo como un simple movimiento de reivindicación nacionalista similar a los de Escocia”.
Si bien la UE intenta disimular que el fuego político en el norte de la nación ibérica está bajo control (de las urnas, de la democracia y de las instituciones en un Estado de Derecho) el periodista de ABC recuerda que tras la fallida experiencia ucraniana, el llamado procés catalán “se ha convertido en el gran episodio piloto de la insurrección en red: la primera revolución 3.0 de Europa”.
A COLACIÓN
¿Salidas a la crisis político-rupturista catalana? Yo, en mi opinión no la veo, no la avizoro ni siquiera a través de las urnas, el meollo es que desde el gobierno central dejaron –hace mucho tiempo- sembrar el germen, la semilla creció, floreció y ha dado sus frutos (empieza a darlos).
En la opinión del colega Camacho (escritor, analista y columnista) pueden acontecer varios escenarios prácticamente inviables: 1) Que los constitucionalistas ganasen las elecciones y durante un periodo de tiempo de dos a cuatro años desmantelen las estructuras soberanistas; 2) Que el Estado aprenda a decir no. Nada a cambio de nada, que el nacionalismo entienda que España es un modelo cerrado”.
Aunque también está el otro escenario chocante y atemorizante el que no cesa hasta conseguir lo deseado porque nadie, ningún español a fecha de hoy, puede negar o refutar la existencia de una profunda línea divisoria entre ciertos catalanes y ciertos españoles.
Hay gente que no se siente parte de, que recela de serlo, que reniega y va a ser muy difícil retenerlos es la mera verdad y el esfuerzo por contentarlos no vendrá de ellos deberá emanar de todas las fuerzas del Estado y de las instituciones en su conjunto para reconstruir un nuevo modelo marco de convivencia.
Es como si fuera una célula que se siente invadida (colonizada) por otra célula esa es quizá la expresión más certera del estado de ánimo en Cataluña, por eso me parece que después del resultado electoral de las elecciones catalanes de este 21 de diciembre dos cosas quedarán absolutamente claras: el catorrazo que sufrirá el Partido Popular (PP) marca del presidente Mariano Rajoy y dos, la necesidad de construir un organigrama federal al estilo de Alemania como acontece con sus lands.
El futuro de la cohesión ibérica pasa por la reorganización territorial, federal, de órdenes y potestades así como autonomías fiscales pero la identidad nacional está socavada en todos los ámbitos. No hay forma de restituirla.

Compartir