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Por David Colmenares Páramo

Aun en sentido contrario al crecimiento económico, la recaudación tributaria va bien, lo podemos observar en el crecimiento de la recaudación participable, donde se encuentran todos los ingresos tributarios federales, mas algunos derechos y los recursos provenientes del Fondo Mexicano del Petróleo, la cual creció 4 por ciento.
El componente tributario a octubre, producto de un crecimiento del Impuesto sobre la Renta participable de 13.8 por ciento en términos reales respecto del ejercicio inmediato anterior y del Impuesto al Valor Agregado de 10.8 por ciento, fue de 12.4 por ciento en conjunto, descontando la inflación.


El IEPS de gasolinas se redujo 20.2 por ciento respecto al año anterior y la proporción participable de los ingresos petroleros transferidos desde el fondo Mexicano del Petróleo, así como los recursos del ISR sobre contratos y asignaciones mostro una recuperación de 38.3 por ciento, menos de la mitad de su nivel de 2013, cuando operaban los derechos de hidrocarburos.
El resultado es que las participaciones a octubre crecen 6.7 por ciento respecto a su nivel anterior en 2016, a pesar de que hubo un ajuste cuatrimestral negativo, de menos 12 707 millones de pesos. No obstante, el acumulado da más de 36 mil millones respecto a 2016 y 37.5 miles de millones superiores a lo programado. No les ha ido mal, pero se pueden optimizar sus beneficios, con una política eficiente y transparente del gasto público.
Es evidente que las posibilidades de recaudación de ingresos propios son limitadas, sus fuentes de ingresos impositivos son de bajo potencial recaudatorio, como es el caso del impuesto al hospedaje, el de nóminas con muchos gastos tributarios, el impuesto a la tenencia con subsidios altos e incluso en algunos estados no se cobra.
Si comparamos entre los propios estados, en algunos casos los ingresos propios han llegado al 18 o 20 por ciento, el promedio es 10 por ciento, pero hay otros que andan por el 4 por ciento.
En el caso de los municipios ya sabemos que nuestra carga fiscal es la más baja respecto de países de similar nivel de desarrollo, pero mucho más aun respecto a nuestros principales socios comerciales. Mucho tiene que ver con el hecho de que una gran parte de municipios, más de la mitad están en situaciones de pobreza. Pero hay algunos que si realizan un esfuerzo recaudatorio importante.

Desde luego hace falta crecimiento y desarrollo económico, que las autoridades locales cumplan con sus obligaciones recaudatorias y que la fiscalización en las entidades federativas, de una atención especial a la revisión de los ingresos.
De ahí que la recaudación que el SAT realiza es fundamental.
Es necesario fortalecer las facultades tributarias locales, pero lo cierto es que no todos las quieren aprovechar, ahí están los dos mejores ejemplos: la tenencia y el predial. Para que más facultades si las que tienen no las aprovechan.
Había la idea de que se volviera a centralizar la normativa de la tenencia, aunque la sigan cobrando los estados, que deben participar a los municipios por lo menos el 20 por ciento de lo recaudado, así como en el Fondo General de Participaciones.
En este contexto esta la amenaza de la reforma fiscal de los Estados Unidos, bajar tasas en este momento no sería lo adecuado, no hay margen para ello, pegaría a los tres de gobierno, pero la competitividad de un sistema tributario no la dan solo las tasas, consideremos como señalo Enrique Quintana, que un número importante de estados americanos, tienen su ISR local y recuerdo viejos trabajos sobre la competitividad del sistema fiscal mexicano.
Se puede recaudar más con crecimiento económico, con reformas en los sistemas de administración tributaria de los estados, gastando mejor, con una fiscalización adecuada de los ingresos estatales y una presencia ciudadana activa.

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