Por: Mary Miserachi

El empoderamiento es un sentimiento que debe usarse con la emoción y la razón conjuntamente para que se potencialice, siempre con la intención de lograr cosas positivas y beneficiosas para nosotros y para los demás.

Recordemos que no tiene que ver con la soberbia o la presunción. El empoderamiento es una motivación para la realización de las cosas.

Es una emoción y un sentimiento de logro genuino y positivo del logro de metas personales e individuales.

El término suena muy ad-hoc para que una persona sepa que ha logrado triunfar y tener resultados positivos sobre algo que le ha costado mucho trabajo.

Empoderarse es sentir ese sentimiento de autosuficiencia que no tiene precio: en el sentido de saber que sí podemos lograr nuestro cometido a base de esfuerzo y voluntad.

La autoconfianza (empoderamiento) es uno de los elementos más favorables que tenemos en nuestra personalidad para ver como prosperamos gracias a sentirnos fuertes, motivados y orgullosos de nosotros mismos.

Hay muchos caminos para sentir y lograr esa seguridad y empoderamiento ósea esa autoconfianza.

(A cada quién le sirven unos u otros, esto depende de cada persona).

Algunos son:

Visualizar los éxitos pasados (a pesar de que sean muy pasados ó a penas de un día).

Sentir en alguna parte del cuerpo ese acelere, dinamismo, entusiasmo y maximizarlo, ya sea con música, baile, alguna forma de energía para sentir ese arrojo que nos permitió lograr vencer una meta o metas.

Empoderarse da una sensación de seguridad de que podemos avanzar y atravesar cualquier dificultad que se nos presente.

El empoderamiento no es un exceso de fantasía, es observar nuestras ventajas, nuestros talentos y nuestros aptitudes para que estas herramientas internas nos permitan trabajar en nosotros mismos y en la obtención de logros.

Empoderarse es sentir en cada fibra que lo hemos hecho bien. Y es un gran sentimiento porque nos hace:

Sentir como la sangre nos fluye rápidamente o nos cosquillean las manos o la cabeza tiene mil ideas a la vez, y tenemos una alegría desaforada.

Y luego cuando pasa toda la emoción, ya con cierta calma en la cabeza y el alma podemos seguir sintiéndonos orgullosos de nosotros mismos porque sí se puede lograr todo con convicción y todavía seguir empoderados por nuestros éxitos y decir “SÍ, pude hacerlo”.