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Por David Colmenares Páramo
A noviembre las participaciones pagadas a estados y municipios rebasaron lo programado en el paquete fiscal para 2016, Son 35 600 millones de pesos adicionales, lo cual significa que de los 554 591 estimados, se llego a 590 mil millones.
No hay que olvidar que las participaciones son ingresos propios de libre disponibilidad, cuyo gasto es autorizado por los congresos locales, pero que hoy son fiscalizadas por la Auditoria Superior de la Federación, que ha empezado a hacerlo por la revisión de las formulas federal a los estados y las de cada estado a sus municipios, cabe anotar que cada formula estatal es diferente y es un tema pendiente que deberá ser analizado en los órganos de coordinación fiscal y de fiscalización.


El crecimiento parte del comportamiento de la recaudación federal participable, que sirvió de base para el cálculo de las participaciones de noviembre, cuyo crecimiento fue de 3. 5 por ciento en términos reales. Fundamentalmente por lo que paso con el componente tributario, la suma del IVA y el ISR, que presentaron un crecimiento positivo de 12. 3 por ciento en términos reales, en cambio el IEPS de gasolina tuvo una reducción real de 20 por ciento, ya que con la liberalización de los precios, a partir de febrero solo se aplican la cuota fija, sin embargo el componente petrolero derivado de los ingresos transferidos desde el Fondo Mexicano del Petróleo y los ingresos de los contratos y asignaciones, mostraron un leve crecimiento.
Un buen panorama cuando recordamos que todavía en 2010 y 2011 se tuvo que recurrir al seguro, esto es el Fondo de estabilización de los Ingresos Petroleros que da cobertura a caídas en los ingresos programados.
Van tres años de buena recaudación de los impuestos federales.
Ante el panorama económico, y después de la reforma fiscal aprobada en los Estados Unidos, es importante que se realicen esfuerzos adicionales en las vertientes de ingresos y fundamentalmente de gasto.
Por un lado lel promedio de dependencia de los ingresos estatales respecto de las participaciones es del 90 por ciento aproximadamente, lo que significa que algunas entidades recaudan casi el 20 por ciento de sus ingresos totales y otras apenas del 3 al 5 por ciento. No es solo el tema del limitado potencial recaudatorio de las fuentes de ingresos que pueden recaudar los estados, también hay en muchos casos el tema del desinterés fiscal, y la baja atención de la fiscalización respecto a la recaudación tributaria, donde de lo que no ingresa queda poca huella.
Los estados deben ser en extremo cuidadosos con la elaboración de sus presupuestos de egresos, así como los respectivos congresos locales, pero también se debe modernizar la administración tributaria como ya se ha hecho en Yucatán, porque es posible incrementar los ingresos propios, sin incrementar las tasas de los impuestos, solamente enficionando la recaudación y mejorando la coordinación administrativa en materia fiscal con la Secretaria de Hacienda, en el marco del Sistema Nacional de Coordinación Fiscal.
Es una tarea de todos, de los estados aplicando con eficiencia y transparencia el gasto público, eliminando gastos innecesarios, priorizando la política social y la inversión pública; los congresos locales aprobando presupuestos transparentes y eficientes y los órganos de fiscalización, federal y estatales revisando con conocimiento y pulcritud el ejercicio del mismo.
Por el otro lado de la fiscalización, siguiendo con mayor detenimiento los ingresos locales, por ahí hay muchas fugas, que no solo son gastos fiscales sino muchas veces abusos del tamaño de lo que sucede con el gasto público y hay muchos ejemplos al respecto.
La clave es la coordinación intergubernamental, aprendiendo de los avances tecnológicos y los logros recaudatorios del SAT.

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